lunes, 24 de junio de 2013

Extracto, día 18

        Hace ya casi dos semanas que no salgo, que no he visto a nadie fuera de mi casa, llevo largos párrafos hablando de el, de mi, y de todo lo que nos rodeaba. ahora comprendo que quizás parece enfermizo a los ojos de los demás, lo veo en los ojos de mi madre, los de mi hermana, incluso en la cara de mi hermano cuando viene a escuchar The strokes o Red hot chilli pepers conmigo, aún más lo veo en mis ojos las escasas veces que me he mirado al espejo durante este tiempo. No he querido hablar mucho de mi con la gente, no he querido hacer mucho por mi, y pienso que un "estoy bien" bastara, porque también veo sus ojos en mis ojos y entonces el dolor es dulce deja de ser dolor, se transforma o quizás simplemente vuelve a su estado químico o físico mas puro.
        He pensado tantas cosas que ya las siento nada, tantas que podría crear mi propio ejercito de cosas y luchar contra esa misma nada, pero el ego y el apego son poderosos, suelo usar esos términos en demasía tal vez, pero creo que se entiende que después de ir 11 meses a la psicóloga la influencia sobre ciertas palabras es evidente. Creo que es todo, desde la inercia de mis palabras que luchan por salir de mi boca y darles trabajo a mis labios hasta la abúlica urgencia de controlar quizás levemente mi voluntad, las que me están haciendo llevar quizás esta especie de bitácora de viaje, que no es un viaje entretenido a decir verdad, pero es como escogí viajar, para quizás no volver a verlo en mis sueños o conservar la esperanza tan mansa de que estos sueños se materialicen, no lo sé aún.
       Son quizás solo ansias locas de despertar de un mal sueño y guardar el pasado, no tengo ganas, no quiero, no puedo, no soy esa niña, no soy esa mujer, no soy esa hija, esa amiga, esa hermana. Creo que recuerdo mis primeras palabras sobre esto, palabras que solo hablaban de continuar, de recomenzar de abandonarlo todo, de conquistarlo todo, donde estarán.
-¿Volverás? ¡dime que volverás!  


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