Me quedé junto a ti a sabiendas de lo que podría pasar,
atravesamos ese túnel juntos y dios sabe que no estoy arrepentido, a pesar de
todos mis tormentos, a pesar de la nota gris que dejaste bajo mi libreta de
apuntes, a pesar todo eso y más preferí quedarme contigo en ese parque olvidado
a escuchar Over and Over de Rachael
Yamagata, sobre el césped mojado como si no importara la humedad o el vació del
frío.
Me quedé contigo porque sabía que te necesitaba para ir tras
mis fantasmas, recuerdo tu pijama a
rayas verdes, tu pelo mal cortado con esas ondas grandes que caían con el peso
del agua cuando lo lavabas, tus ojos mirándome como si no existiera algo más en
el mundo, recuerdo el día en que llegue a buscarte y no estabas. Además
recuerdo tu excusa barata de no recordar nuestra cita, entonces algo andaba
mal.
Siempre supe que existía la palabra final, dios sabe que lo sabía,
pero eras tú o todos los finales que la humanidad podría crear y entonces solo
me quede contigo a sabiendas de mí mismo.
He intentado en vano combatir mis fantasmas sin ti.
He reordenado mi vida cientas de veces buscando la carta de
un amigo entre mis cosas, quizás un poco de dinero en algún bolsillo olvidado o
simplemente el boleto de regreso a la cuidad en donde te deje un día en vacaciones.
Ahora que hago memoria también recuerdo un sueño que me
contaste una vez en donde volabas fue una de las narraciones más felices que he
oído, ese día parecías una de esas mujeres de las que jamás querría en mi vida,
una chica perfecta.
Me quedé porque pensé que me necesitabas como yo a ti, para
luchar una batalla perdida, pero para darme el lujo de luchar junto a ti.
Me quedé para ahogar tus fantasmas, como tus palabras en las
viejas historias que le contabas a mi hermana.
Sabía que después de mis manos estaban las tuyas en
respuesta a cualquier baile, con cualquier canción sonando, aunque yo sabía que
te molan los The Strokes. Caminábamos por la orilla de la carretera con los brazos
en alto como si presenciáramos un asalto ante la nada.
Leí tu carta de despedida nunca creí que la terminaras
porque sabía que te entristecía, fue una sorpresa ver que casi no hablabas de mí.
Solo hablabas de un túnel y comprendí mi participación en la escena. Supe que
no necesitabas nombrarme.
Usaste mi camisa un par de veces, solo tú la lucirías así.
Ahora solo la contemplo. Te hubiese prohibido que la usaras si...
...Todo tiene
un final. Me quedaría una y otra vez de
nuevo en otra vida, lo prometo, solo que la próxima vez promete regresarás.
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