No tengo muy clara la manera de empezar...
Cosas extrañas le ocurren a mi cuerpo, cosas que no sé como controlar, cosas que no tengo claro como controlar; espasmos, temblores, múltiples sensaciones me atraviesan. Soy la presa de mi propio demonio interior, me atacan fantasmas de muchos colores y todos hacen juego con las sombras de mi conciencia, todos juegan a tener razón.
Hace tiempo ya que sueño dentro de un sueño con esos masajes de luz que seguramente la gente se da en el cielo o quizás en el infierno, en el caso de existir alguno de los dos.
No tengo claro como empezó todo, sé que un día estaba yo ahí tomando sol queriendo ser juan salvador gaviota, cuando se nublo el cielo y comenzó a llover entonces paradójicamente con mis ganas de alcanzar el sol la lluvia no dejó de caer, y caer. Y ahora el sol quema tan fuerte que no sé si es el sol lo que me deja heridas, o solo son mis fantasmas materializándose como de costumbre, atacando mis sueños cuando estoy despierta, ahogando cada suspiro bajo el agua que la lluvia dejó. Al final que importa de donde surgieron las heridas, si hoy reemplazo la cordura por pánico a encontrar la locura o la razón.
Cosas extrañas le ocurren a mi cuerpo, cosas que no sé como controlar, cosas que no tengo claro como controlar; espasmos, temblores, múltiples sensaciones me atraviesan. Soy la presa de mi propio demonio interior, me atacan fantasmas de muchos colores y todos hacen juego con las sombras de mi conciencia, todos juegan a tener razón.
Hace tiempo ya que sueño dentro de un sueño con esos masajes de luz que seguramente la gente se da en el cielo o quizás en el infierno, en el caso de existir alguno de los dos.
No tengo claro como empezó todo, sé que un día estaba yo ahí tomando sol queriendo ser juan salvador gaviota, cuando se nublo el cielo y comenzó a llover entonces paradójicamente con mis ganas de alcanzar el sol la lluvia no dejó de caer, y caer. Y ahora el sol quema tan fuerte que no sé si es el sol lo que me deja heridas, o solo son mis fantasmas materializándose como de costumbre, atacando mis sueños cuando estoy despierta, ahogando cada suspiro bajo el agua que la lluvia dejó. Al final que importa de donde surgieron las heridas, si hoy reemplazo la cordura por pánico a encontrar la locura o la razón.
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